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24 nov. 2015

Lengua aparente y lengua verdadera.

En la práctica clínica, la lengua se comporta como un mapa o espejo que refleja el estado de salud del paciente.
Es importante señalar que hay dos "tipos de lengua", o mejor dicho, dos maneras de observar las condiciones internas de un paciente a través de su lengua; y que podemos llamar la "superficial" o "aparente", y la "profunda" o "verdadera".
Para poder diferenciar si la lengua que nos muestra el paciente es aparente o verdadera, lo más importante es preguntarle, a qué hora hizo su última comida y qué tomó, y sobre todo, deberemos averiguar acerca de sus hábitos alimentarios. Si el paciente comió hace unas pocas horas, y sigue la típica dieta occidental, es decir, come tres o más veces al día, consume harinas de trigo en cualquiera de sus formas, lácteos pasteurizados y uperizados, frituras, azúcar, etc. la lengua que estaremos examinando entrará dentro del tipo superficial y/o aparente.
Si se ha descansado por la noche y no se ha comido nada en su transcurso, por la mañana y antes de comer cualquier alimento, la lengua suele estar sucia; esta imagen puede darnos una idea de lo que es una lengua verdadera.
La lengua verdadera o profunda es la lengua del ayuno. Es la lengua que se nos muestra cuando no se ha comido nada durante aproximadamente 24 horas. Generalmente aparece sucia, con una saburra gruesa y/o amarillenta, acompañada de mal aliento. Una lengua intermedia podría aparecer al comer una o dos veces al día, si los alimentos que se ingieren son crudos.
Una lengua aparente o superficial y sucia, generalmente indica síndrome de exceso. El cuerpo está saturado de suciedad, y los órganos están haciendo esfuerzos por eliminarla. En cambio, si está limpia, podría indicar varias cosas, o un síndrome de deficiencia, o bien, que el paciente se alimentó mal durante muchos años, pero lleva un tiempo cuidando su dieta, con lo que la suciedad superficial ha desaparecido. Sea como sea, la lengua en este estado ordinario, siempre nos dará una información limitada, aparente y superficial. Por ello, siempre y cuando el paciente no padezca de trombosis o de toxemia severa, podemos pedirle que para la próxima visita no coma nada 24 horas antes de la consulta, de esta manera, podremos examinar y analizar su lengua de manera profunda y verdadera.
En ayuno, la lengua refleja la suciedad interna más profunda y arraigada. Esto se debe a que un organismo en ayunas entra en un proceso depurativo en el que se encuentra eliminando mocos, toxinas, ácidos, y otras sustancias perjudiciales. Es muy posible que el paciente haya notado mareo o malestar, e incluso cambios de humor. Es lógico, ya que estas sustancias y microorganismos se desplazan ahora a través de la sangre y la linfa, para ser eliminados por el hígado, los riñones, el sistema linfático, y los pulmones.
Así pues, en base a la teoría del diagnóstico a través de la observación de la lengua y su saburra, y los datos que nos proporciona el paciente, tendremos que deducir de qué manera enfocar el tratamiento acupuntural y dietético más apropiados.

-Miguel Ángel Galdón.

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